Tras señalar que los cárteles representan
una amenaza transfronteriza creciente,
el funcionario afirmó que su intención es
combatirlos en coordinación con México, pero
advirtió que, “eventualmente, tendrán que
ser enfrentados de una forma u otra”.
Son muchos los mensajes, en tonos y estilos variados, que la Casa Blanca envía constantemente a nuestro gobierno en relación a la cooperación entre ambos países en el combate al narcotráfico. El denominador común, en casi todos, es un reconocimiento al gobierno mexicano en esta lucha. Así lo han expresado diversas autoridades norteamericanas, como el secretario de Estado, el Fiscal General, la Zarina Antidrogas, el director de la DEA, hasta mandos militares del Comando Norte y del Pentágono, entre otros.
“Disposición sin precedentes,” “colaboración a niveles récord,” “Nunca habíamos visto algo así, no con esa cooperación,” son algunas de las expresiones de los funcionarios estadounidenses sobre la actuación del gobierno mexicano en este tema. Pero, siempre hay un añadido al elogio que constituye el mensaje que a la Casa Blanca le interesa enviar, no solo a México, sino más allá de nuestras fronteras. Si bien, reconocen el esfuerzo, invariablemente expresan su insatisfacción, a manera de reclamo, de que lo que hace México no es suficiente. Que queda mucho por hacer. Que “los cárteles de la droga están totalmente al mando de México”. Hasta han llegado a calificar a nuestro país como “el epicentro de la violencia de los cárteles.”
Y es que, a partir del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la colaboración entre los dos países marcha viento en popa. La detención de narcotraficantes y su envío a los EUA para ser juzgados por las autoridades de ese país, se da de manera expedita y fluida. Salvo, cuando el gobierno de Washington reclamó acciones punitivas contra funcionarios públicos o políticos mexicanos, supuestamente vinculados con los cárteles de la droga, en que la colaboración se accidentó y se acabó la fluidez. El tema se politizó y la buena disposición en extradiciones chocó con un muro infranqueable: la defensa de la soberanía. Un rebuscado argumento ideado en Palacio, para disimular la impunidad.
EUA no dejará de insistir en su reclamo para que el gobierno de México actúe contra presuntos narcopolíticos, ya sea que los detenga y someta a juicio o, bien, los extradite a los EUA, para que allá los juzguen. Tampoco hay duda, sobre la negativa del gobierno de la 4T a someter a juicio a presuntos narcopolíticos (si se trata de militantes de Morena, menos). No existen pruebas, es el pretexto. En el colmo del mundo feliz de la Cuarta Transformación, se piensa que no hay connivencia de autoridades del gobierno de Morena con los cárteles de la droga. Suponemos que, por eso, no se abren carpetas de investigación. Si no hay sospechosos, no puede haber investigaciones.
Aferrados al modo negación sobre la existencia de narcopolíticos, en Palacio Nacional se buscan otras razones para explicar las presiones y los dichos negativos de nuestro vecino en el tema del combate al narcotráfico. Según la Presidenta, no es que EUA descalifique, con esas críticas, las acciones del gobierno mexicano en esta lucha, sino que obedecen a circunstancias de política interna. Se trata, señala la Madataria, de estrategias de campaña ante las próximas elecciones en la Unión Americana. Por eso la Presidenta les pide que no utilicen a nuestro país en sus temas de campaña. México no es piñata de nadie,
Con esta interpretación, se pretenden ignorar los mensajes y las solicitudes del gobierno norteamericano para la detención con fines de extradición de posibles narcopolíticos. Una actitud riesgosa y poco conveniente para nuestro país, pues el mensaje que se envía podría interpretarse como protección del gobierno mexicano a personajes obscuros. Si ya de por sí se nos califica de narco gobierno.
Sería irresponsable tomar a la ligera lo expresado por Marco Rubio, el secretario de Estado de EUA, en su gira por Ecuador. Tras señalar que los cárteles representan una amenaza transfronteriza creciente, el funcionario afirmó que su intención es combatirlos en coordinación con México, pero advirtió que, “eventualmente, tendrán que ser enfrentados de una forma u otra”. O sea, con o sin su socio.
Algo andarán tramando nuestros vecinos y socios, porque, casualmente, en días pasados, la cadena de televisión NewsNation difundió un documento interno del Departamento de Estado de los EUA, en el que se detallan planes para emprender acciones más agresivas contra el crimen organizado transnacional. El documento incluye una encuesta, levantada en nuestro país, sobre la opinión de ciudadanos mexicanos ante posibles acciones de EUA en contra de grupos criminales que operan en México.
Según esta consulta, la mayoría de los encuestados estuvieron de acuerdo en que EUA tome medidas contra los cárteles que operan en México; que estas acciones ocurran sin notificar previamente a los funcionarios del gobierno mexicano, además de opinar a favor de los procesos criminales abiertos en contra de funcionarios de nuestro país en Cortes de EUA por ligas con el narcotráfico.
Sobre el sondeo no se dice quien lo levantó ni menos quién lo ordenó, pero es de llamar la atención que se filtre, casi en las mismas fechas en que el titular del Departamento de Estado, andaba de gira confirmando la incorporación de tres países, Ecuador, Perú y Colombia, al Escudo de las Américas, coalición creada por el Presidente Donald Trump para combatir el narcotráfico. Gira en la que, por cierto, el funcionario tuvo muy presente a nuestro país, al que le dedicó varios mensajes.
