de la política en México, por Miguel Tirado Rasso.

Mes: julio 2025

La austeridad quedó en casa

La austeridad quedó en casa

La Presidenta insiste en recordar a los colaboradores de su gobierno que,
como parte del movimiento de la Cuarta Transformación están obligados
a cumplir los principios que representan.

La temporada veraniega caló hondo en el ánimo de algunos personajes morenistas que, sin más, decidieron tomar vacaciones, para disfrutar de los atractivos turísticos que ofrecen países del primer mundo, en Europa o Asia. En nuestro continente no, porque, en esta ocasión, los políticos de la 4T prefirieron no visitar las otrora favoritas ciudades de Las Vegas, Miami, San Francisco, Nueva York, Houston o Dallas. Simple precaución, no fuera a ser que las autoridades migratorias estadounidenses aprovecharan su presencia para exponerlos a incómodos interrogatorios, con consecuencias imprevisibles. Ya de visitar Disneylandia, mejor ni hablamos.

Y así vemos que los que dicen ser diferentes, no ser iguales a los de antes, tienen los mismos gustos y debilidades por los hoteles de lujo, comidas con vinos costosísimos en restaurantes de tres estrellas Michelin. En fin, que, para estos políticos, la austeridad republicana se quedó en casa. Llama la atención, sin embargo, que con los topes a los sueldos de los servidores públicos que impusiera el fundador de Morena, esos lujos, por sus precios, parecerían estar fuera de su alcance, pero no.

Sobre el particular, la Presidenta Claudia Sheinbaum, ha comentado en sus conferencias de prensa matutinas, que “el poder es humildad y hay que ejercerlo de esa manera, que hay que ser austeros.” Que no se está cometiendo ningún delito porque los viajeros están utilizando sus propios recursos. Cada quien actúa de acuerdo a su visión, ha señalado, sin embargo, “la gente a cada quien lo valora y lo evalúa.” Un mensaje que, para efectos prácticos, los morenos turistas no parecen tomar muy en cuenta.

La Presidenta insiste en recordar a los colaboradores de su gobierno que, como parte del movimiento de la cuarta Transformación están obligados a cumplir los principios que representan. Que deben ejercer el poder con humildad y comportarse adecuadamente. Que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre. Esa es su convicción. Lamentablemente, por lo que hemos visto, no es algo que compartan todos sus colaboradores, que, una y otra vez, desacatan las recomendaciones de su Jefa, porque sus intereses personales están más allá de los principios del movimiento. No solo no son iguales a los de antes, resultaron corregidos y aumentados.

Y mientras unos morenistas disfrutan sus vacaciones, otros padecen las consecuencias de sus propios actos u omisiones. El actual senador Adán Augusto López, alega no haberse percatado de los malos pasos en los que andaba su secretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena, no obstante que éste fue su colaborador durante los casi tres años que fue gobernador de Tabasco. Con esto, el líder de la fracción parlamentaria de Morena en el Senado, busca evadir su responsabilidad ante una negligente o tolerante actitud respecto de la presunta actuación criminal de su subordinado.

Sus dichos no convencen. Afirma que empezó a tener información de las andanzas torcidas de su ex colaborador cuando ocupó la Secretaría de Gobernación. Pero resulta que su sucesor en el gobierno de Tabasco, Carlos Merino, ratificó en el cargo de la Secretaría de Seguridad, a Bermúdez Requena, quien continuó haciendo de la suyas durante todo el interinato del gobernador Merino (agosto 28 de 2021 al 30 septiembre de 2024), sin que nadie se preocupara por pedirle cuentas o, al menos, indagar que había de cierto en los informes de inteligencia militar sobre este personaje. Solo fue, hasta que hubo cambios en el gobierno tabasqueño, que tuvieron eco los señalamientos que acusaban presuntas conductas delictivas del ex policía. Pues, aunque era vox populi, sus ex jefes tenían otros datos.

En febrero pasado, cinco meses después de que fue removido del cargo, se giró una orden de aprehensión en contra del ex director de policía, por su presunta vinculación con el grupo criminal La Barredora. Según se sabe, el mismo día que se ordenó su detención, Bermúdez Requena habría huido del país. Actualmente se desconoce su paradero. La semana pasada, cinco meses después de la orden de aprehensión, la Unidad de Inteligencia Financiera, en coordinación con la Procuraduría Fiscal y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, bloqueó las cuentas bancarias del ahora prófugo de la justicia. Un poco tarde, como si no hubiera mucha urgencia en capturarlo, pero la acción de la justicia en la persecución de delitos, en ciertos casos, tiene sus tiempos.

Existe consenso en que la permanencia del senador Adán López como jefe de la bancada de los senadores de su partido, se ha convertido en un lastre para el gobierno de la 4T, con un altísimo costo político para la Presidenta. En los tiempos de la aplanadora priista, cuando había que eliminar un fusible, se desechaba por el bien del gobierno y del país. En la Cuarta Transformación parece que esta práctica no les gusta y prefieren conservar cargas que solo dificultan el proceso de gobernanza.

Tabascogate

Tabascogate

Este incómodo amigo y excolaborador del senador,
le ha movido el tapete político al jefe de la bancada
morenista que se sentía poderoso e intocable.

El Tabascogate, generado por el caso del ex secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Hernán Bermúdez Requena, y sus supuestos vínculos con cárteles de la droga (los Beltrán Leyva y CJNG) que salpican, inevitablemente a su ex jefe y amigo, el ahora senador y líder del grupo parlamentario de Morena, Adán Augusto López, nos recuerdan el caso ocurrido hace algunos años en el estado de Nayarit.

En dicha entidad, el entonces gobernador del estado, Rodolfo Sandoval (2011-2017), decidió nombrar, como primer Fiscal General del Estado, a una persona muy cercana, Edgar Veytia, a quien se le conocía con el sobre nombre de El Diablo. Un mote que lo pintaba de cuerpo entero, según se pudo saber por las denuncias de quienes lo padecieron, por sus métodos de terror aplicados para extorsionar a sus víctimas a quienes forzaba a venderle sus propiedades, casas, ranchos, bodegas, terrenos. Investigado, además, por sus nexos con los cárteles de la droga, primero con los Beltrán Leyva y después con los del CJNG, fue detenido, en 2017, siendo aún Fiscal, por las autoridades norteamericanas, acusado de introducir droga a los EUA.

En 2019, el ex fiscal se declaró culpable de narcotráfico, siendo condenado a 20 años de prisión. Esta pena le fue reducida, a 10 años, por testificar en el proceso contra Genaro García Luna, en 2023. Desde febrero del año en curso, su nombre desapareció del registro del Buró Federal de Prisiones estadounidense. Se especula que fue liberado, aunque se desconoce su paradero.

También a su ex jefe, el ex gobernador Sandoval, las autoridades del Tío Sam le tienen abierta una investigación. En 2019, la Oficina del Control de Activos del Departamento del Tesoro, lo incluyó en una lista negra por estar involucrado con el CJNG y por corrupción. Se dice que, durante su gobierno, la violencia e inseguridad ligada al crimen organizado escalaron de manera dramática (INFOABE). Rodolfo Sandoval está actualmente sujeto a proceso y en prisión en nuestro país, acusado, entre otros delitos, de lavado de dinero.

Cualquier similitud entre el caso relatado y el Tabascogate, es mera coincidencia. Un gobernador (Adán Augusto López, 2019-2021), en mala hora, designa a un personaje de sus confianzas como secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (Hernán Bermúdez Requena 2019-2024). Un sujeto con larga carrera policíaca, que resultó estar relacionado con los cárteles de los Beltrán Leyva, primero, y luego con los del CJNG. Además, de haber fundado y lidereado un grupo criminal, la Barredora, dedicado a la extorsión, tráfico de personas, de combustibles y narco menudeo.

Las investigaciones en contra de este mal funcionario surgieron de las propias fuerzas armadas. Servicios de inteligencia del ejército mexicano lo ubicaban ya, en 2019, como líder operador de la Barredora, bajo el alias de Comandante H. Guacamaya Leaks, en decenas de correos y documentos militares clasificados lo identifican con el sobre nombre. Además, en reportes internos del Centro Nacional de Inteligencia, lo señalan de encabezar una red de expolicías coludidos para cometer delitos de huachicoleo, extorsión, tráfico de personas y armas.

Pues después de todas estas investigaciones, hace unos días el jefe de la 30 Zona Militar con sede en Villahermosa, general Miguel Ángel López Martínez, informó que existe una orden de aprehensión en contra del ex secretario de Seguridad, por presuntos nexos con el narcotráfico, emitida en febrero pasado. Además de que la Interpol giró una ficha roja para que autoridades de 90 países colaboren en su búsqueda y detención. Porque resulta que, un día antes de que se emitiera la orden de aprehensión, el ex director de policía huyó del país, ignorándose su paradero.

Igual que en el caso de Nayarit, contra lo afirmado por el senador Adán Augusto López, los otros datos indican que en Tabasco la violencia aumentó durante el tiempo en que Bermúdez Requena encabezó la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Los homicidios, cobros de piso, desapariciones y enfrentamientos armados se incrementaron notablemente. Ya en 2006, este personaje había sido detenido por su presunta participación en el homicidio de un ganadero. Aunque, al poco tiempo, salió libre.

Este incómodo amigo y excolaborador del senador, le ha movido el tapete político al jefe de la bancada morenista, en el que se sentía poderoso e intocable. Todavía cuenta con el respaldo de su “hermano” y paisano, pero las cosas se pueden poner difíciles si nuestros vecinos del norte encuentran en él una ficha “estratégica” para presionar. Porque el alegato de que no estaba enterado de los malos pasos de su jefe de policía, a pesar de los informes de inteligencia militar, resulta difícil de creer. Si no lo sabía, malo, era un gobernador desinformado y si lo sabía, peor, hay riesgo de una presunta complicidad.

Sigue la mata dando

Sigue la mata dando

El Presidente norteamericano tiene metido
en la cabeza la idea de que en México existe una
Intolerable alianza entre el gobierno y el narco,
y así lo ha manifestado públicamente.

Sigue la mata dando. Nuestro poderoso vecino del norte, continúa con sus periódicas acometidas en contra de su, otrora, amigo y principal socio comercial. Casi, como una especie de terapia, de cuando en cuando, Donald Trump voltea a ver hacia el sur para practicar su juego favorito, el de los aranceles. Sabedor de que nuestro gobierno no le saldrá respondón, porque mantiene la cabeza fría, de buenas a primeras se le ocurre que México no ha hecho todo el esfuerzo que él considera necesario para impedir que los cárteles introduzcan drogas a su país y decide amenazar con un nuevo arancel. Treinta por ciento a todas las importaciones procedentes de nuestro país, a partir del primero de agosto, es el nuevo arancel que menciona en su carta dirigida a la Presidenta Claudia Sheinbaum, la semana pasada. Sin especificar, muy a su estilo, si esto exenta a los productos comprendidos en el T-MEC, aclara que es separado de todos los aranceles sectoriales. Si bien, en su misiva reconoce que México ha ayudado a asegurar la frontera, reclama que no ha sido suficiente y acusa al país de no haber detenido, “todavía, a los cárteles que están tratando de convertir a toda América del Norte en un patio de recreo del narcotráfico,” y eso, señala, no lo puede permitir. Trump concluye su carta con dos párrafos poco amigables, tratándose de vecinos y socios. Por una parte, con la amenaza de aplicar represalias comerciales, en caso de que México decida reaccionar imponiendo tarifas. Y con un comentario que plantea un futuro incierto en la relación bilateral. Afirma que el flujo del fentanilo no es el único desafío que tiene con México. Este país, señala, tiene muchas políticas arancelarias y barreras comerciales que causan déficits comerciales insostenibles contra los EUA. Y, precisa, que el déficit comercial es una gran amenaza para su economía y, desde luego, para su ¡seguridad nacional! Así con signos de admiración. Tal parece, que siempre habrá nuevas sorpresas desagradables de parte del Presidente estadounidense. Por lo pronto, sus mensajes han estado enfocados al tema del combate al narcotráfico. La cancelación de visas a personajes de la vida pública, se han dado de manera selectiva y, sin mayor explicación, al menos, no públicamente, pero bajo la sospecha de estar relacionados con este tema. La sanción a tres instituciones financieras en México, CIBanco, Intercam y Casa de Bolsa Vector, acusadas de lavado de dinero de cárteles del narcotráfico, parecieran avisos de otras acciones por venir, más severas y con mayor impacto en la economía y/o en la política nacional, si no se atienden sus reclamos. ¿Qué es lo que el Mandatario norteamericano espera de su vecino en la lucha contra el narcotráfico? Casi de inmediato, a poco más de un mes de asumir el cargo, México le envió 29 capos criminales, no como extradición, obviando trámites e incurriendo, inclusive, en posibles violaciones a las leyes. Expulsiones por motivos de seguridad nacional, fue la explicación oficial. La celeridad de este operativo, respondía a la necesidad de parar la imposición de aranceles a productos mexicanos, con la que había amenazado Donald Trump, alegando inacción de México en el combate a las drogas. Comenzaba entonces, la historia de presiones arancelarias norteamericanas como arma de negociación, que se mantiene hasta la fecha, según lo podemos ver. El Presidente norteamericano tiene metido en la cabeza la idea de que en México existe una Intolerable alianza entre el gobierno y el narco, y así lo ha manifestado públicamente. El envío de narcotraficantes, no le interesan tanto ya. A fin de cuentas, en su país están bajo juicio varios de los líderes de los cárteles más poderosos a los que les están exprimiendo toda la información sobre las operaciones del narco en nuestro país y sus relaciones de complicidad con las autoridades. Partiendo de su premisa de la alianza intolerable, lo que le interesa ahora es que le entreguen a personajes involucrados en el tráfico de drogas, pero no del lado de los grupos criminales, sino de los de enfrente, de los que, aprovechando sus cargos públicos, sus posiciones de poder, han protegido y tolerado esta actividad. Mientras nuestro gobierno no acceda a quitarle el manto protector a ciertos políticos involucrados en el narco y los someta a juicio, ya no digamos que los extraditen a los EUA, las presiones del norte seguirán en aumento, ya sea vía la imposición de aranceles u otras más agresivas.

¿Y los controles?

¿Y los controles?

En esta ocasión, se aceptaron algunas recomendaciones
y la Ley deTelecomunicaciones y Radiodifusión,
que se aprobó, incluyó cambios importantes,
aunque no todos los deseables.

Finalmente, Morena superó el trago amargo que le significó tener que alterar el ritmo y forma acostumbrados en su trabajo parlamentario, estilo 4T: aprobar a ciegas y al vapor, las iniciativas enviadas desde Palacio Nacional. Esto es, sin perder el tiempo en leerlas, revisarlas y discutirlas, y sin moverles ni una coma. Bueno, al menos en un caso, el de la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, para cuyo análisis, el Senado convocó a foros públicos para enriquecer la discusión sobre la ley y permitir la participación de diversos sectores.

Como algo excepcional, habrá que decir, pero que no se habría dado sin la recomendación de la Presidenta Claudia Sheinbaum, que mostró sensibilidad ante la catarata de críticas surgidas en contra de la propuesta original de reforma de la Ley de Telecomunicaciones y “sugirió” al Senado escuchar la opinión de académicos, expertos, representantes de cámaras empresariales y medios públicos, con ánimo, no solo de escucharlos, sino de aceptar ajustes a la propuesta inicial.

En la experiencia histórica, más de seis años, de la muy abultada agenda de reformas de los gobiernos de la 4T, contados fueron los casos en los que los congresistas de Morena aceptaron realizar foros abiertos para escuchar las voces de expertos, académicos o sectores interesados en las iniciativas de ley o sus reformas. Menos aún, fueron los casos en los que, tras escuchar las otras opiniones, aceptaron incluir sus ideas o propuestas, pues la constante fue, solo escucharlos, sin modificar ni una coma a la versión original. En esta ocasión, se aceptaron algunas recomendaciones y la Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que se aprobó, incluyó cambios importantes, aunque no todos los deseables.

Sigue sin entenderse que, teniendo el dominio de las mayorías calificadas en las dos cámaras del Congreso Federal, lo cual le garantiza al partido en el poder la aprobación de las iniciativas oficiales, Morena continúe en su actitud de cerrazón al debate parlamentario. De no estar dispuestos a abrirse a un juego democrático en el que se permita y se escuche la voz de la oposición. En donde se respeten los tiempos y las formas parlamentarias para el análisis y discusión de normas que son trascendentales para el futuro del país.

La práctica regular sigue siendo, acortar los tiempos de discusión y cerrarle el micrófono a la oposición, cuando la crítica sea molesta o incómoda. No existe justificación para aprobar en fast track, cuando no se tiene ni la menor idea de los contenidos de las iniciativas que les envía el Ejecutivo. En esta ocasión, se llegó al extremo de convocar a un período extraordinario sin siquiera tener la certeza de cuáles leyes serían la materia del trabajo parlamentario, porque no contaban con las iniciativas de Palacio Nacional. En el colmo, una de ellas fue recibida ya entrada la noche, que se aprobó temprano en la mañana siguiente. Por supuesto, ni quién se enterara de su contenido, pero lo importante era su aprobación.

Del paquete aprobado en la sesión extraordinaria del Congreso, las más polémicas son la Ley de Telecomunicaciones, la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Ley de Investigación e Inteligencia, que fueron bautizadas como Ley Censura, Ley Espía y Ley Big Brother, respectivamente.

En virtud de estas leyes, el gobierno está facultado a solicitar la geolocalización de ciudadanos en tiempo real sin necesidad de una orden judicial. Solo en el caso de las intervenciones telefónicas se establece el requisito de la previa autorización de un juez, para realizarlas. La CURP será la plataforma única de identidad (Ley General de Población). Todo ente público o privado estará obligado a solicitar la CURP para la prestación de sus trámites y servicios (hospitales, escuelas, bancos, etc). El Centro Nacional de Inteligencia podrá tener acceso a cualquier registro público o privado, incluida la CURP biométrica, bases del SAT, del IMSS, servicios financieros, de salud, por mencionar algunos. Todo un modelo de control poblacional.

El problema no es que un gobierno tenga acceso a toda esta información de sus ciudadanos, seguramente esto permite un mejor desempeño en el combate a la delincuencia, al menos eso es de esperar, lo grave es que no existan controles o instancias que protejan a los ciudadanos de los excesos en que puedan incurrir las autoridades. Eliminados los órganos autónomos que permitían una intermediación neutral entre gobernados y autoridades y una protección a sus derechos ante posibles abusos de autoridad, los ciudadanos quedan expuestos, solo confiando en que el gobierno actúe con respeto a las leyes sin incurrir en excesos de poder, lo cual no hay forma de garantizar.

Si con leyes que protegían datos personales, en el tribunal mañanero de Palacio Nacional el ex presidente tabasqueño exhibió pública e impunemente información protegida de quienes él consideraba sus adversarios, ahora amparados en la ley, ¿quién podrá controlar estos abusos?

Las presiones del  Imperio

Las presiones del Imperio

A lo largo de los casi seis años de gobierno de la 4T,
ante el trato blando a los cárteles,
es evidente que estos pudieron expandir
su zona de influencia y control.

Una relación compleja, difícil y delicada, siempre ha sido, la de México con los EUA. En otros tiempos, los usos diplomáticos y una política coincidente y definida en materia exterior de los diversos gobiernos en turno, permitieron librar, con mayor o menor éxito, los amagos de nuestro vecino del norte y mantener una relación de respeto.

Históricamente, la relación entre los dos países ha tenido sus altas y sus bajas. Convivir con la Nación más poderosa del planeta, no ha sido fácil, aunque hemos logrado importantes entendimientos como el Tratado de Libre Comercio, que significó considerables beneficios para ambas naciones, juntas con Canadá. La afinidad entre los presidentes, Carlos Salinas de Gortari y George H. W. Bush, y un buen equipo de negociadores, facilitaron la celebración de este acuerdo comercial que resultó mejor de lo esperado.

Pero, así como tuvimos buenos momentos, ha habido otros que no quisiéramos repetir, como son los que estamos viviendo ahora. Si vivir al lado del poderoso es complicado, lo es aún más cuando su gobernante siente la necesidad de hacer sentir su poderío y, en la búsqueda de colocar a su país como primera y única gran potencia mundial, pretende someter bajo su dominio al resto de las naciones del mundo, sin olvidar a su vecino, supuestamente todavía socio comercial, aunque ahora degradado a la categoría de “adversario extranjero”, al nivel de Rusia, China e Irán.

Los temas que nos confrontan, son los mismos que, históricamente, han estado en las mesas de discusión: migración y tráfico de drogas. (El tema del comercio, no lo tocaremos ahora). Desde que Donald Trump llegó por segunda ocasión a la Casa Blanca, destacó, entre sus prioridades, en la relación con nuestro país, la detención del flujo migratorio hacia los EUA y el combate a la introducción de drogas a su país, atribuyendo la responsabilidad de ambas tareas al gobierno mexicano.

En migración, nuestro gobierno ha atendido requerimientos del vecino desplazando elementos de la Guardia Nacional en nuestra frontera norte para frenar el paso de inmigrantes al otro lado del río Bravo. Propósito que se ha logrado en buena medida. Mucho han tenido que ver en esto las medidas draconianas dictadas por el gobierno estadounidense en contra de los migrantes: redadas, capturas, detenciones y deportaciones, la mayoría de las veces al margen de la ley, que han pegado en el ánimo y desalentado a quienes pretendían cruzar la frontera para trabajar en la Unión Americana. Se podría decir que, en esta materia, México ha cumplido.

Es en el tema del combate al tráfico de drogas, en donde, de acuerdo a las autoridades norteamericanas, incluyendo al propio presidente Trump, nuestro país les ha quedado a deber. Y es que el antecedente de la política gubernamental de “abrazos y no balazos”, impuesta por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, reafirmada con actitudes y declaraciones suyas de inaceptable consideración hacia ciertos capos de las drogas, no ayuda.

A lo largo de los casi seis años de gobierno de la 4T, ante el trato blando a los cárteles, es evidente que estos pudieron expandir su zona de influencia y control. Para el gobierno de Donald Trump el combate a los cárteles de la droga es una prioridad. Le ha propuesto a la Presidenta ayudarla en la lucha contra el narcotráfico, enviándole tropas militares para acabar con los grupos criminales. Un planteamiento que, desde luego, ella ha rechazado. Una respuesta no del total agrado del neoyorquino.

El impredecible mandatario norteamericano, no parece muy convencido de que el gobierno mexicano esté haciendo todo su esfuerzo en esta tarea y se ha encargado de enviar mensajes para presionar a la Presidenta Sheinbaum a tomar decisiones que pudiera ser que ella no quiera, para no comprometer la imagen de la 4T o porque su antecesor presiona para que no se altere la impunidad de ciertos personajes.

Los mensajes son claros. La presencia de tres barcos de la armada estadounidense en aguas internacionales, pero cerca de Ensenada, BC; sobre vuelos de aeronaves militares espías, a gran altura pero sobre nuestro espacio aéreo, según CNN 18 incursiones entre enero y febrero; el establecimiento de bases militares en la frontera con nuestro país, ya son tres; la cancelación de visas a autoridades de alto nivel, y la más reciente, la sanción a tres instituciones financieras, CIBanco, Intercam y la Casa de Bolsa Vector, por lavado de dinero. Esta última, en una jugada que da lugar a múltiples interpretaciones y que habrá que tomar con seriedad, porque pudiera ser el aviso de otras más agresivas.