El partido del Tucán
La historia política de este partido
ha sido un tanto veleidosa.
El Partido Verde Ecologista de México encontró en la 4T el mejor momento de su carrera política. Siempre un modesto aliado, alcanzó en la LXVl Legislatura una destacada presencia en la Cámara de Diputados con 62 curules. También en la de senadores, está bien colocado, pues cuenta con una bancada de 14 escaños. Con estos números, en el Palacio de San Lázaro, este partido representa la tercera fuerza política, solo después de la aplanadora de Morena que cuenta con 254 diputados y del PAN que tiene 69. Muy atrás queda el otrora partidazo, el PRI, relegado a un penoso quinto lugar con 37 diputados, abajo del Partido del Trabajo que tiene 49. Movimiento Ciudadano (MC) está en último lugar con 29.
En la Cámara de Senadores, el PVEM también logró colocarse como tercera fuerza política con sus 14 senadores, debajo de Morena que tiene 66 y del PAN, con 21. Aquí, el PRI mejora una posición y figura como cuarta fuerza, con 13 senadores, seguido por MC y el PT, ambos con 6.
Este partido lo fundó Jorge González Torres, en 1986. En 1991, obtuvo su registro y González Torres fue su dirigente hasta 2001, cuando le entregó la estafeta a su hijo, Jorge Emilio González Martínez, “el niño verde,” quien lo presidió, formalmente, hasta 2011. Su actual dirigente es Karen Castrejón.
La historia política de este partido ha sido un tanto veleidosa. No le ha puesto peros a ninguna alianza, porque la ideología de los partidos políticos con los que ha competido en alianza nunca ha sido un obstáculo. En la carrera presidencial ha participado como aliado con prácticamente todos los partidos.
En 1988, se fue con la izquierda. Aunque todavía no contaba con su registro oficial como partido político nacional, se sumó al Frente Democrático Nacional que postuló a Cuauhtemoc Cárdenas. En 1994, decidió participar solo, con su propio candidato que fue, precisamente, su fundador Jorge González Torres. Gran fracaso. En 2000, se fue a la derecha, y le fue bien. Compitió en alianza con el PAN apoyando a su candidato Vicente Fox en la “Alianza por el Cambio”. En 2006, optó por incorporarse con el PRI y le fue mal. Roberto Madrazo, candidato de la Alianza por México, sufrió una penosa derrota.
En 2012, el Partido Verde le vio posibilidades al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, y se sumó a la coalición ”Compromiso por México.” Esta vez no se equivocó. En 2018, quiso repetir con el PRI y se unió a la coalición “Todos por México”, que postulaba a José Antonio Meade. Grave error que, sin embargo, corrigió de inmediato. No bien habían pasado dos meses del triunfo electoral del candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, que el PVEM en voltearle la cara a un abatido tricolor rompiendo su histórica alianza. En el Congreso, el partido del Tucán le cedió a Morena cinco de sus diputados para que este partido pudiera alcanzar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.
La negociación constituyó un intercambio de favores. Manuel Velasco, entonces, todavía gobernador de Chiapas, había competido en esa elección por una senaduría, que obtuvo. Buscó, entonces, regresar a su estado para concluir su gobierno que terminaba el 8 de diciembre, para lo cual el Senado tendría que otorgarle una licencia. En su primer intento, el Senado, con mayoría morenista, le negó la licencia. Vino la negociación, 5 diputados verdes migraron a Morena y el Senado concedió la licencia al flamante senador que antes le había negado.
Y, mientras que para el Partido Verde ese intercambio de favores no significó ningún secreto. El Coordinador de su grupo parlamentario en la Cámara de Diputados, Arturo Escobar, declararía públicamente que la negociación “les había salido baratísima.” Morena, a través de Mario Delgado, negaría el intercambio de favores, señalando que solo se había tratado de una coincidencia de agendas parlamentarias.
El Partido Verde se ha convertido en un socio valioso y estratégico para Morena, por los votos que aporta para la mayoría calificada. Ya, en el proceso interno de Morena para la elección de los Coordinadores estatales, se notó el trato deferente que se le dio a este partido.
Pero el socio menor busca dar el gran salto y manda mensajes. Ve una oportunidad con el “Pedro Infante de la política” (Manuel Velasco, dixit), lo que quizás no sea muy bien visto por algunos de Morena que tienen otras preferencias. Por su historial, saben que este partido es más pragmático que comprometido. Así que lo tendrán en observación.













