Sobre aviso, no hay engaño
Morena se podría ahorrar el trámite
del envío de la iniciativa a la Cámara
de origen (la de Diputados), pues, de acuerdo
a las palabras del líder de su mayoría,
por el voto sumiso morenista no hay problema.
Falta ver la decisión de sus «aliados».
Señala el texto del artículo 49, Título Tercero, la División de Poderes de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, “El Supremo Poder de la Federación se divide, para su ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo…”
El artículo 51, a su vez dice que “la Cámara de Diputados se compondrá de representantes de la Nación…” La fracción lll del artículo 65, precisa, entre sus funciones, “Estudiar, discutir y votar las iniciativas de ley que se presenten…” y el 72, “…Las votaciones de ley o decreto serán nominales.”
El recordatorio de estos artículos constitucionales viene a cuenta por lo expresado, la semana pasada, nada menos que por el presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) de la Cámara de Diputados y líder de la bancada de Morena, Ricardo Monreal, en relación a la iniciativa presidencial de la Reforma Electoral. “La vamos a respaldar como venga, como esté y pese a los aliados”, esto último en alusión a la rebeldía mostrada por sus cómplices legislativos, los diputados de los partidos del Trabajo y Verde Ecologista.
Esta iniciativa, habría que insistir en decirlo, se planteó, analizó y discutió sólo entre morenistas, con exclusión de sus aliados (PT y PVEM) y fuerzas de oposición. Una comisión denominada Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, integrada exclusivamente por personajes nombrados por la Presidenta Claudia Sheinbaum, se encargó de realizar foros y mesas de discusión, que solo sirvieron para taparle el ojo al macho, pues la propuesta de Palacio va con carácter de inmaculada, por lo que resultaba contra corriente pretender modificarla.
De acuerdo con nuestro sistema político, los Poderes de la Unión fueron concebidos para hacer contrapeso y evitar los excesos y abusos de poder, fundamentalmente del Ejecutivo. Pero en el régimen de la 4T, vemos que el Poder Legislativo actúa como subordinado del Ejecutivo, olvidando su carácter de institución autónoma e independiente que le confiere la Constitución. Por esto, resulta hasta una desfachatez que el presidente de la JUCOPO, el diputado Monreal, supuestamente con un doctorado en Derecho, presuma haber logrado un acuerdo unánime entre su bancada para respaldar una iniciativa de reforma de ley, cuando ni siquiera había llegado al Congreso y que, entonces, nadie conocía.
Sobre advertencia no hay engaño. Morena se podría ahorrar el trámite del envío de la iniciativa de Reforma a la Cámara de origen (la de Diputados), pues, de acuerdo a las palabras del líder de su mayoría, por el voto sumiso morenista, no hay problema. Falta ver la decisión de sus “aliados.”
El otro caso de renuncia a su independencia y autonomía es el del Poder Judicial de la Federación. Con una SCJN integrada por ministros “elegidos por el pueblo”, en una manipulada elección con acordeones de por medio, que, por coincidencia, resultó que los ganadores fueran los propuestos por Morena. En este contexto, la imparcialidad del máximo Tribunal de justicia no es garantía.
Un análisis sobre el funcionamiento de la Corte de los acordeones, realizado por la Coordinadora del Departamento de Datos de N+, Fernanda Caso, arroja interesantes resultados. En un comparativo, en períodos similares, la nueva Corte resulta menos eficiente que la inmencionable Corte del liberalismo. Frente a 1,530 casos resueltos por el desaparecido Tribunal, la Corte actual sólo resolvió 920.
En cuanto a los proyectos de sentencia presentados por los ministros el desempeño es disímil. Mientras que el que más proyectos de sentencia ha presentado llega a 117, la que menos, solo ha presentado 40. Y, en el caso de acciones y controversias presentados por municipios y estados de la oposición vs la Federación, la Corte ha resuelto 72.9 por ciento en contra y 28.1 por ciento, a favor del gobierno. Cuando la promovente es la Presidencia, la Corte ha resuelto en 68.7 por ciento de los casos a su favor.
Este es el panorama que vivimos en nuestro, oficialmente considerado, país más democrático del mundo. Pero hay un gran contraste entre México y lo que sucede en países en donde la democracia no es de utilería, la división de poderes es real, los poderes se respetan y, cada uno, cumple su función, sin dobleces. Van dos ejemplos.
En EUA, el poderosísimo Presidente Donald Trump acaba de sufrir un descalabro en el uso de su arma favorita, los aranceles. La Corte Suprema de su país, resolvió que el Ejecutivo se había excedido en su autoridad al imponer aranceles amparado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional. La autorización para recurrir a esa ley corresponde al Congreso, dijo la Corte, y no al mandatario, y ordenó la cancelación de los aranceles impuestos. En la votación, dos de los ministros que Trump designó, votaron en su contra. Obvio el mandatario enfureció, se sintió decepcionado y traicionado y calificó de antipatriotas y desleales a los ministros que votaron en su contra.
En Inglaterra, el ex duque de York, hermano del rey Carlos lll, Andrés Mountbatten-Windsor, fue detenido y sometido a investigación acusado de supuestas filtraciones de documentos sensibles del gobierno británico a Jeffrey Epstein, cuando era representante especial comercial del Reino Unido. Además de otra investigación por “mala conducta” en relación con el escándalo del pederasta Epstein. Aquí no hubo fuero carnal y con todo y su parentela real, está siendo investigado.
A ver cuando vemos en nuestro democrático país, a la SCJN emitiendo sentencias en contra de caprichos del Ejecutivo que violan leyes. O a una Fiscalía investigando políticos de alto nivel por conductas sospechosas o malas compañías o a parientes de poderosos por obscuros negocios y fortunas inexplicables.













