Miguel Tirado Rasso

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Elecciones con inevitable futurismo

In Temas Centrales on 30 octubre, 2015 at 3:14 pm

El año que entra, el cuarto del período sexenal del Presidente Enrique Peña Nieto, se llevarán a cabo los comicios para la renovación de 12 gubernaturas de los estados de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz  y Zacatecas. (Además de la elección para diputados locales y alcaldes que tendrá lugar en el estado de Baja California).

Nueve de esos estados actualmente están gobernados por el tricolor y tres por una alianza entre los partidos PAN, PRD, PANAL y Movimiento  Ciudadano (Puebla, Oaxaca y Sinaloa). En cinco de ellos la  alternancia no ha logrado penetrar (Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz). Son entidades en las que el PRI ha dominado electoralmente en los procesos para gobernador, si bien, la oposición ha venido ganando terreno en comicios municipales y distritales, como ha sido en el caso de Veracruz, que es, quizás, en donde el tricolor se ha visto con más dificultades para mantener su dominio.

La jornada electoral de 2016 es particularmente importante por varias razones. En primer lugar, contempla el relevo de gobernadores en casi la mitad de las entidades federativas del país, lo que puede significar un cambio en la relación de fuerzas políticas, según sean los resultados.

Es un proceso que se da en tiempos particularmente sensibles, dentro del contexto de nuestro sistema métrico sexenal. Como sea, el cuarto año de gobierno, para muchos, en particular para los inquietos y acelerados, se trata del penúltimo año de ejercicio de pleno poder del Ejecutivo en turno, sobre la hipótesis de que el sexto y último, lo superan la campaña presidencial y sus candidatos, y las prioridades son otras. Pero además, sucede que la población que habita en los doce estados en donde se celebrarán elecciones, representa casi el 20 por ciento del padrón electoral nacional (19.3%), un factor de peso indiscutible en la planeación político electoral futurista.

Los tres partidos más fuertes, PRI, PAN y PRD, han cambiado dirigencias o están por hacerlo, así que las estrategias anunciadas por sus antecesores para los próximos comicios, pudieran variar. Sobre todo en el polémico caso de las alianzas. El Revolucionario Institucional parece tenerlo muy claro y seguramente irá en alianza con el Partido Verde y, en algunos casos, con el PANAL, que no se le ve ahora tan cerca del PAN o del PRD, con quienes participó en coalición en las elecciones pasadas para las gubernaturas de Puebla, Oaxaca y Sinaloa, por sólo mencionar las que tuvieron un final feliz.

Acción Nacional y el Sol Azteca andan en pleno cortejo. Ambos partidos han expresado su absoluto rechazo a una alianza con el PRI, y titubean sobre la posibilidad de una coalición entre ellos. Su experiencia histórica les mostró que unidos resultan más competitivos y que sus posibilidades de ganar dependen, al menos en el caso del PRD, de ir en sociedad. Podría ser que, al final, decidan ir unidos, aunque ahora los amarillos no resulten tan atractivos como aliados, pues sus mejores tiempos en Zacatecas, Oaxaca y Veracruz, son cosa del pasado.

El PAN, por su parte, busca reivindicarse, por lo que hará todo lo que sea necesario para amarrar triunfos y si eso implica ir en alianza, las promoverá con quien sea. Eso sí, ya dejó muy en claro que tampoco las hará con Morena. Y es que lo que se avance en estos comicios,  habrá de tener un efecto importante en el posicionamiento para el 2018.

Octubre 15 de 2015

Cambios de gobierno y la corrupción

In Temas Centrales on 30 octubre, 2015 at 3:08 pm

Como resultado del proceso electoral del pasado 7 de junio, se renovaron 9 gubernaturas (Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora), y se eligieron a los titulares de las 16 delegaciones del Distrito Federal, entre otros puestos de elección popular programados en dicha jornada.

En términos generales, aquel proceso se desarrolló sin daños que lamentar, no obstante que en ciertos lugares el clima de inseguridad daba lugar a suponer riesgos para su celebración, lo que finalmente quedó para el anecdotario. Tampoco se cumplieron los pronósticos pesimistas que auguraban otro triunfo del abstencionismo, pues la ciudadanía acudió a las urnas en mayor número que en las dos elecciones intermedias anteriores (47.6%, contra 44% en 2009 y 41.5% en 2003), para sorpresa de muchos.

Lo anterior viene al caso porque en días pasados se llevaron a cabo los actos de toma de posesión de casi todos los gobernadores electos y de los Jefes Delegacionales de esta capital. Ceremonias protocolarias, al menos en el caso de los gobernadores, en las que llama la atención la coincidencia del tema y del tono utilizado por quienes llegaron a ocupar los cargos, sobre todo en donde se dio una alternancia.

Y es que el tema de la corrupción y otras lindezas aparecen como la principal denuncia en contra de los que se van, en ocasiones de manera abierta y directa, en otras, de manera más velada, pero siempre como una mayor preocupación. En los estados de Sonora y Nuevo León, no es ningún secreto que, en gran parte, la derrota del partido en el poder, el PAN y el PRI, respectivamente, se debió a una mala, inescrupulosa y muy cuestionada administración del gobernador en turno.

La triste actuación de algunos políticos contribuye al fastidio y rechazo que siente la población en contra de la política y sus actores, sobre todo cuando las denuncias se quedan en meras sentencias de palabra que no llegan a ningún fin, porque los compromisos políticos resultan siempre más fuertes y son garantía de impunidad.

Queda, sin embargo, la esperanza de que, para como están las cosas, la oratoria de los mensajes de toma de posesión aterrice, al menos en investigaciones serias. Nadie pide una cacería de brujas, pero en donde los números no cuadran y, al menos, las evidencias muestran sospechas de malos manejos, resultaría obligatorio abrir una auditoría con todas sus consecuencias.

Y es que mire usted, si no es para preocupar, con lo que se encontraron quienes asumieron los cargos, según sus propios dichos.

En Sonora, la gobernadora, Claudia Pavlovich, fue contundente, hay “un nivel de corrupción nunca antes visto en todos los niveles de gobierno”, dijo, y anunció una investigación en contra del gobernador saliente por un sobregiro de diez mil millones de pesos.

En Nuevo León, el nuevo gobernador, Jaime Rodríguez, El Bronco, tampoco fue suave con su antecesor. Encontramos la casa sucia, las columnas derruidas, “por la corrupción sin llenadera de quienes se creyeron reyes y no gobernantes…Donde veían dinero público, veían botín”, denunció.

Silvano Aureoles en Michoacán, también se referiría al tema. Una economía estancada, un caos fiscal, endeudamientos, desorden financiero e inseguridad jurídica, diría sobre lo que encontró al llegar.

En Guerrero, Héctor Astudillo habló de que la corrupción es un lastre que nos ha desprestigiado, dividido e impedido crecer. Por algo lo habrá dicho.

Y según la Encuesta de Calidad e Impacto Gubernamental, en Baja California Sur, otro estado con nuevo gobernador, la percepción de “alta ocurrencia de prácticas corruptas” para 2013 se elevó un 84.58 por ciento, respecto de 2011.

Y aquí, en la capital del país, no nos quedamos atrás. La noticia es que en ocho de las 16 Delegaciones, los nuevos titulares se encontraron con oficinas saqueadas y dañadas, arcas vacías, obras sin terminar y deudas sin pagar. Bueno, ¡hasta las computadoras y los teléfonos se llevaron!, denunciaron los nuevos Delegados.

Por lo pronto, habría que agradecerle a la alternancia y algo más, la posibilidad de exhibir a personajes impresentables, además de permitirnos conocer la mala actuación y los excesos de quienes ejercieron el poder sin limitación alguna, pues en los casos en los que la sustitución es entre miembros del mismo partido, predomina el encubrimiento y la complicidad.

Es de llamar la atención que en este paquete de fichitas, ningún partido político salió bien librado, pues, por lo pronto, azules, rojos y amarillos, todos dieron la mala nota, lo que nos lleva a preguntar ¿Qué es lo que está pasando?, ¿hacia dónde vamos?, ¿hasta cuándo?

Octubre 8 de 2015

Los independientes

In Temas Centrales on 30 octubre, 2015 at 3:06 pm

El triunfo del llamado candidato independiente a la gubernatura del estado de Nuevo León, Jaime Rodríguez, popularmente conocido como El Bronco, ni duda cabe que cimbró al sistema político electoral del país, con proyección a futuro, efectos a largo plazo y consecuencias aún no determinadas. Por lo pronto, puso en alerta a la clase política partidista que, confiada en los usos y costumbres de un sistema que reservaba para ellos el monopolio de la participación electoral, dormían el sueño de los justos ante una impensable posibilidad de ser desplazados en las urnas.

Sano y conveniente triunfo de un candidato, más que independiente o ciudadano, simplemente sin partido, que fue la característica de su participación al no haber sido postulado por ningún partido político. Y es que, los partidos, todos, cargan a cuestas un desprestigio acumulado a lo largo de muchos años que les ha afectado en su credibilidad y aceptación, sin que sus dirigentes hayan mostrado intención alguna por mejorar su imagen. Al fin de cuentas, la competencia electoral quedaba restringida a los partidos registrados, y alguno tendría que ganar, así fuera, con un porcentaje cada vez menor de participación ciudadana en los comicios.

El descalabro partidista regiomontano cambió las reglas y obliga a los partidos y sus dirigentes a ser más escrupulosos en su proceder y, desde luego, más cuidadosos en la selección de sus candidatos a puestos de elección popular. La posibilidad de que un aspirante sin partido se cuele en una contienda electoral, siempre existirá, y esta amenaza es la que debería motivar a una mejora de nuestro sistema de partidos.

Lamentablemente, algunos han tenido una percepción errónea sobre el surgimiento de las candidaturas independientes y, lejos de llevarlos a una revisión autocrítica, a reflexionar sobre el porqué de la imagen deteriorada que muestran las encuestas sobre los partidos y buscar  enderezar el rumbo y mejorar su actuación, han optado por tratar de cerrarle el paso a estas candidaturas, promoviendo cualquier cantidad de obstáculos que hagan más difícil su participación. Se trata de una visión que ve en ellas una amenaza para la vida de los partidos, por lo que consideran como fórmula para su sobrevivencia, el bloqueo a los independientes, pues les resulta más fácil esto que cambiar actitudes.

En este sentido, las legislaturas de algunos estados como Chihuahua, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz, han elevado los requisitos para la participación de este tipo de candidaturas que van, desde un mayor número de firmas que deberán respaldar al candidato (12 por ciento de la lista nominal en el caso de Tlaxcala), hasta obligar que los ciudadanos tengan que ratificar personalmente su respaldo, caso de Puebla, o que los aspirantes no hayan pertenecido a algún partido político en los últimos tres años, caso de Chihuahua, entre otros candados.

Habría que considerar estas candidaturas como un complemento positivo para la vida electoral de nuestro país, que amplía la posibilidad de participación ciudadana y la competencia electoral. Eso sí, dándoles su verdadera dimensión y no suponerlas como la solución a todos nuestros males políticos.

Por otra parte, vale señalar que este tipo de candidaturas tienen que ser vistas con lente de aumento, pues, así como resultan un acicate para los institutos políticos, con todas las bondades que se le quieran endosar, sin una adecuada reglamentación pueden convertirse en una riesgosa vía de acceso a altos niveles políticos por la que se pudieran colar elementos no deseables. Porque está más que visto que nuestras deficiencias en política no están necesariamente en las instituciones, los procedimientos o en las formas, ya que, las más de las veces, es en el factor humano en donde está la falla.

Así que bienvenidos los independientes, con sus asegunes.

Octubre 1 de 2015

Un caballo de Troya

In Temas Centrales on 30 octubre, 2015 at 3:05 pm

El Partido de la Revolución Democrática (PRD), hace agua y busca con desesperación encontrar la fórmula para, al menos, sobrevivir. Sin serlo tanto, ahora se ven lejos los tiempos de gloria de este partido, con Cuauhtémoc Cárdenas, que, con la coalición de izquierda denominada Frente Democrático Nacional, su antecedente inmediato, desafió y enfrentó al entonces invencible Partido Revolucionario Institucional en la elección presidencial de 1988, hasta el punto de dejar sembrado, para la historia, el cuestionamiento del triunfo del candidato priista.

Al ahora morenista, antes petista y, más atrás, perredista, Manuel Bartlett, entonces furibundo priista y secretario de Gobernación, los partidos de oposición le atribuirían la manipulación que permitió declarar el triunfo del candidato del PRI, en aquella elección, tras la caída del sistema, que no ha todos convenció y pocos entendieron.

La historia señala que el candidato de la coalición, habría de insistir dos veces más en su aspiración presidencial, ahora postulado por el PRD, en alianza con otros partidos de izquierda. Con más entusiasmo que éxito, el ingeniero Cárdenas, tendría una participación discreta, pues en las dos elecciones habría quedado en tercer lugar. Sus mejores tiempos habían pasado.

El partido del Sol Azteca volvería por sus fueros, años después, con la postulación de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en 2006 y 2012, como su candidato presidencial. Sin embargo, el arrastre de este personaje no sería suficiente para ganar la elección y, sus dos intentos resultarían infructuosos, primero frente al candidato del PAN, ante quien perdería por una nariz, por menos de un punto de diferencia. Seis años después, en su nuevo intento, lo derrotaría el candidato del Revolucionario Institucional, por una diferencia mayor, poco más de seis puntos.

En sus poco más de 25 años de existencia, este partido ha participado en cinco elecciones presidenciales con sólo dos candidatos. Dos personajes con peso específico propio, que le dieron al partido el impulso necesario para llevarlo hasta los umbrales de Los Pinos, en dos ocasiones. Si bien, la reincidencia no resultó una buena estrategia.

Ahora este partido anda descabezado y a la deriva. La elección del 7 de junio pasado le significó un duro golpe, consecuencia de un coctel de factores y circunstancias que lo ha dividido, una vez más, y debilitado. Al parecer, sólo a partir de la renuncia anticipada y casi sorpresiva del presidente de su Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Carlos Navarrete, pudieron despertar de su estado de confort los dirigentes de la corriente Nueva Izquierda, los llamados Chuchos,  bajo cuyo control ha estado el partido los últimos 7 años, para darse cuenta de la difícil situación política por la que atraviesa este instituto y la crisis que lo amenaza.

La proximidad de nuevos procesos electorales, en 2016 habrá elecciones para gobernador en 12 estados de la República, los ha urgido a tomar decisiones que eviten el colapso del partido. Por una parte, resolver la renovación de su dirigencia, con una figura distinguida, a prueba de tribus y, por otro lado, buscar la fórmula para ser competitivos electoralmente, en tiempos de crisis. En los dos casos, han buscado la solución fuera de casa.

Ante la falta de acuerdos entre las distintas corrientes, y a falta de figuras propias que sumen y no lo dividan aún más, se decidió invitar a un candidato externo para ocupar la presidencia de esta organización. Eso sí, aclararon, en una elección democrática en la que participen los que lo deseen, si bien, han pavimentado el terreno y hechos los ajustes necesarios a sus estatutos, para que, el que dicen que no es el aspirante oficial, pueda arribar sin problemas.

Quien les aceptó la invitación fue el académico Agustín Basave, a quien primero postularon como candidato externo a diputado y que,  para poder competir por la presidencia del CEN, tuvo que afiliarse al partido. El ahora diputado Basave, ex colosista, ex priista, politólogo y diplomático,  tendrá una muy difícil tarea al frente del PRD, si como se tiene planeado, gana la elección. Y es que, entre los dirigentes de las diversas corrientes perredistas, los acuerdos y la conciliación no son precisamente su fuerte.

Ojalá que el diputado Basave logre superar el divisionismo que prevalece en el Sol Azteca, y no vaya a tener malas ideas, dada su relación con Andrés Manuel López Obrador y resulte un caballo de Troya. Y es que limitar la vigencia del mandato del próximo presidente perredista al 2017, justo cuando la cosa se pone interesante y despierta ambiciones por la sucesión presidencial, puede ser contraproducente.

El otro tema que le preocupa al PRD es el de su competitividad electoral y para enfrentarla, también plantean apoyarse en elementos externos. Entre los acuerdos adoptados, en su reciente Congreso Nacional Extraordinario, está el de construir alianzas con quien se pueda, menos con el PRI. En realidad, la que más les atrae es con Acción Nacional, con quien han tenido ya experiencias exitosas, aunque sólo electoralmente, porque, en la gobernabilidad, han sido meros convidados de piedra, circunstancia que han aceptado bajo la premisa, suponemos, de que, ante la imposibilidad de ser, al menos hay que estar.

También hablaron de aliarse con Morena, aunque de antemano el líder moral y fundador de ese partido ha sido muy claro en su rechazo a tener algo que ver con la actual dirigencia del Sol Azteca. Quizás con Agustín Basave, López Obrador piense diferente, aunque eso podría acelerar el fin del PRD como tercera fuerza política nacional y su posible desaparición del escenario político.

Total que el panorama de este partido no se ve muy alentador. Sus soluciones externas, sólo le darán respiración artificial, pero no resolverán sus males, porque su problema es interno.

Septiembre 24 de 2015

Ayotzinapa o la politización de una tragedia

In Temas Centrales on 30 octubre, 2015 at 3:03 pm

A casi un año de la desaparición de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, las investigaciones realizadas no han podido llevarnos a una conclusión, siquiera cercana a lo que podría ser la verdad de lo ocurrido y sus posibles causas. Y es que, este crimen pasó de la censura e indignación, en páginas de nota roja, a la descalificación, denuncia y enjuiciamiento político, contaminando toda interpretación del proceso indagatorio realizado por la autoridad.

Lo que en un principio parecía fuera de toda duda, respecto de la identificación de los principales responsables de estos infames hechos, capturados y confesos varios de ellos, se fue distorsionando hasta desviar culpas y responsabilidades para atribuírselas a quien resultaba políticamente más redituable, con una intención que nada tendría que ver con los auténticos reclamos de justicia en favor de los familiares afectados por esta tragedia.

Para algunos, resulta más cómodo culpar al Estado de lo sucedido, entendiéndose por éste al gobierno actual, que reconocer en el origen de esta tragedia la existencia de vulgares conflictos de interés relacionados con el narcotráfico en los que, eso sí, autoridades municipales y estatales, estarían involucrados y coludidos con bandas del crimen organizado.

No es políticamente correcto decir que en el profundo dolor de quienes perdieron un familiar, se han escudado ciertos grupos y personajes, más interesados en golpear a su enemigo político, que en apoyarlos para lograr que los hechos se esclarezcan, pero vemos que en la siembra de dudas sobre lo investigado hay una estrategia para descalificar la actuación de las autoridades, y tomar por buena cualquier versión que contradiga el informe oficial.

Un claro ejemplo de esto lo tenemos en el dictamen emitido, el 6 de septiembre pasado, por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI). Si bien, existen algunas discrepancias con el informe de la Procuraduría General de la República (PGR), decir que las conclusiones de los expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos constituyen una descalificación, un desmentido a la versión oficial de la PGR, como se publicó en ciertos medios y manejaron algunos articulistas, representa una interpretación forzada y tendenciosa, cuando, en realidad, las diferencias se centran en un tema, principalmente, la incineración o no de los estudiantes.

Para algunos partidos políticos este informe les ha brindado una excelente oportunidad para arremeter contra el gobierno, y que mejor tribuna que la Cámara de Diputados para hacer aseveraciones  estridentes que confunden y engañan, y que en nada contribuyen a descifrar la verdad de los hechos, porque es lo que menos les preocupa, además de contar con el tiempo a su favor. El tema es muy redituable en tiempos electorales y no falta mucho para las campañas políticas de 2016.

Por lo pronto, el gobierno, a través de la PGR, ha manifestado su disposición a revisar las recomendaciones del informe del GIEI y llevar a cabo las acciones necesarias para su cumplimiento y continuar con el trabajo conjunto en la investigación del caso.

Apertura total y absoluta voluntad, que no quede duda, porque el más interesado en que se aclaren los hechos es, precisamente, el gobierno.

Septiembre 17 de 2015

Los motivos del Peje

In Temas Centrales on 30 octubre, 2015 at 3:01 pm

Dice el dicho popular que a la ocasión la pintan calva, con lo que se quiere significar que no hay que dejar pasar las oportunidades cuando se presentan. Una buena recomendación, en términos generales, ante el riesgo de que segundas oportunidades no se repitan y se pierda la ocasión. Sí bien, reconocer las oportunidades no siempre resulta sencillo y saber aprovecharlas, tampoco, hacerlo puede cambiar la vida de una persona, en sentido positivo.

Existe, sin embargo, una línea muy delgada entre lo que es una oportunidad, definida como algo oportuno, favorable, apropiado, que  es válido aprovechar siempre que se pueda, y el oportunismo, que vendría siendo su deformación y que el diccionario Larousse define como “actitud política de los que sacrifican los principios para adaptarse a las circunstancias del momento”. Lo que no resulta tan recomendable ni positivo.

Por supuesto que quien actúa con oportunismo, ajusta el principio del mencionado refrán a su comportamiento, distorsionando su sentido, porque más que encontrarse con una oportunidad y aprovecharla, adaptan las circunstancias a su beneficio para sacar algún provecho. Una diferencia aparentemente sutil, pero tajante.

Un buen ejemplo de oportunismo, es el que mostró el líder moral y fundador del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en su fugaz viaje a Europa, hace unos días, para asistir a la audiencia pública que acostumbra dar los miércoles el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, y entregarle una “medallita,” como el mismo lo declaró, y una carta.

Hasta ahí, no habría mayor comentario, salvo que el mismo ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal quiso dejar muy claro cuál había sido la intención de este viaje. Ni razones espirituales ni religiosas, simple y sencillamente de lo que se trató fue de llevar agua a su molino. Hay que recordar que este personaje anda en campaña permanente desde hace más de 15 años.

La audacia del tabasqueño no tiene límites y menos aún su obsesión por la silla presidencial, así que una vez que El Vaticano anunció la próxima visita del Santo Pontífice a nuestro país, de inmediato diseñó una estrategia para aprovechar esta circunstancia en beneficio de su proyecto político.

Pensar en una entrevista con el Papa, durante su estancia en México, resultaría casi imposible. Las visitas son cortas, la agenda es muy cargada, las audiencias privadas son pocas y selectivas y las solicitudes muy numerosas. La posibilidad para saludarlo aquí era muy remota, así que buscó adelantarse y manejar una versión del saludo muy a su conveniencia, además de dejarle una misiva con contenidos de su propaganda política.

El objetivo de AMLO estaba más en la forma que en el fondo de su saludo. Entregarle una medalla religiosa, obligó al Papa a acercarse para recibirla en propia mano, ni modo de no hacerlo viniendo de un ciudadano del país que visitaría en breve. Con esto, logró las fotos que requería para darle el carácter personal a su odisea papal, mismas que se encargó de difundir en su blog de Facebook, con buen impacto mediático, que es lo que, a fin de cuentas, le interesaba.

La medalla y la carta sólo fueron el pretexto para dar constancia de su presencia. Claro está, que si esa carta logra despertarle al Papa su curiosidad sobre el entorno político de México, qué mejor, aunque habría que agregar que la política que se maneja en El Vaticano es de grandes ligas, y quién sabe qué les haya parecido la audacia lopezobradorista.

Para terminar con este tema, no me queda claro si las prerrogativas que reciben los partidos políticos pueden aplicarse, a discreción y sin limitaciones, para pagar viajes de carácter personal al extranjero, como lo fue la visita de AMLO al Vaticano, pues a decir del tabasqueño, su partido Morena cubrió todos sus gastos, ya que “le fue muy bien” y está recibiendo cerca de 200 millones de pesos del Instituto Nacional Electoral. El detalle es que ese dinero no es propio del patrimonio de la autoridad electoral, sino de todos los mexicanos y, es de suponer, que está etiquetado para fines específicos.

Creo que con esta declaración, el multicandidato presidencial se metió en camisa de once varas.

Octubre 22 de 2015

SOSPECHOSISMO EN EL CASO COLIMA

In Sospechosismo on 30 octubre, 2015 at 2:55 pm

El estado de Colima ha sido la nota en estos últimos días. Fenómenos de la naturaleza y, otros, de naturaleza humana vinieron a alterar la paz que regularmente, supondríamos, se vive en esta bella entidad y que atrajeron la atención nacional.
Para fortuna de todos, lo que amenazaba en convertirse en una de las peores tragedias en ese estado, por los efectos de Patricia, un huracán que, en sólo 10 horas, había pasado de tormenta tropical a ser considerado el huracán más fuerte registrado en el Pacífico y el Atlántico, con vientos hasta de 325 km/h, de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes de nuestro país vecino del norte, se superó, sin pérdidas humanas que lamentar ni los efectos devastadores que se anunciaban.
Una movilización efectiva y oportuna con medidas de prevención adoptadas con diligencia y tino, permitieron a la población estar preparada para este huracán que, finalmente, disminuyó su fuerza al tocar tierra. Esta combinación de factores, evitó que se cumplieran las “consecuencias potencialmente catastróficas”, que se habían pronosticado de este fenómeno natural.
No fue el caso del otro huracán, el de naturaleza humana, generado en un clima político enrarecido que también golpeó a la entidad. Un fenómeno de pronóstico reservado, con negativas consecuencias para la democracia local. Y es que ya en más de una ocasión, estos meteoros políticos han devastado las jornadas electorales en el estado, obligando a celebrar procesos extraordinarios en las elecciones para gobernador.
Sólo para registro, valdría mencionar que Colima es la única entidad de la República en la que, en menos de tres lustros, se han anulado dos elecciones para gobernador y celebrado tres elecciones extraordinarias. Dos por la anulación decretada por la autoridad electoral y una por el fallecimiento del gobernador en funciones.
En 2003, Gustavo Alberto Vázquez Montes, candidato priista triunfante en la elección para la gubernatura del estado, habría tenido que volver a contender en una elección extraordinaria, ante la anulación de los comicios constitucionales ordenada por la autoridad electoral, debido a intromisiones ilegales del gobernador en el proceso electoral.
La nueva elección ratificaría su triunfo, sólo que, después de poco más de un año, fallecería en un accidente aéreo (2005), sembrado en el misterio y la duda. Este hecho daría lugar a una convocatoria para nuevas elecciones extraordinarias, ahora para elegir a un mandatario sustituto. Una vez más el candidato del tricolor ganaría en las urnas. Silverio Cavazos, candidato ganador, concluiría el período constitucional de su antecesor (2005-2009). Pero este personaje tendría también un fin trágico. Un año después de concluido su mandato perdería la vida, como consecuencia de un atentado criminal, aún pendiente de aclarar.
La tercera elección extraordinaria habrá de tener lugar en algún momento de 2016, o en las postrimerías del año en curso, en el mejor de los casos, para reponer la elección para gobernador del pasado 7 de junio, que tres meses y medio después anulara el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), por las mismas causas que la de 2003: intervención ilegal de las autoridades locales en la contienda. Esto es, la causa de nulidad abstracta.
Cabría suponer que con el antecedente de la primera anulación, la autoridad local se habría cuidado de no cometer el mismo error que puso en peligro el triunfo de su partido en 2003, pero al parecer esto no fue impedimento para caer en la tentación de, supuestamente, apoyar desde el gobierno al candidato priista a la gubernatura.
Hasta ahí la censura sería por la torpe ocurrencia de la autoridad de violar la ley, solo que en la rumorología local existe el sospechosismo de que precisamente esa burda actuación tendría una perversa intención. Fuego amigo, pues. Y es que el abanderado del PRI, Ignacio Peralta, no era el candidato del gobernador Mario Anguiano y, por alguna razón que se puede uno imaginar, se le quiso desbarrancar cuando prácticamente tenía el triunfo en la bolsa, aunque fuera por sólo 503 votos de diferencia, pues el TEPJF se había encargado de filtrar que el proyecto de sentencia sobre la impugnación de la elección presentada por el PAN, iba en el sentido de validar dicho proceso.
Ante esto, prácticamente de la nada y al cuarto para las doce, el secretario de Desarrollo Social del estado, a quien se le escucha en una grabación instruyendo a sus subordinados a apoyar al candidato del PRI, sobre el principio de que gobernador pone gobernador, decide, después de tres meses, validar públicamente las palabras que se escuchan en ese audio, confesión suficiente para modificar el sentido del proyecto de resolución original del magistrado ponente y proponer ahora la anulación de la elección, por la que, finalmente, se pronunció el pleno del Tribunal.
Las cosas se ponen difíciles para el PRI, según se interprete lo establecido en el artículo 41 de la Constitución que en su parte final señala: “En caso de nulidad de la elección, se convocará a una elección extraordinaria, en la que no podrá participar la persona sancionada.” Porque si se considera que el sancionado es el candidato tricolor, Ignacio Peralta estará imposibilitado de volver a contender en los comicios extraordinarios y, entonces, nada detendrá al abanderado panista, Jorge Luis Preciado, con la consecuente alternancia.
Si es que ese fuera el caso, el gobernador Mario Anguiano se habrá salido con la suya. Aunque, en este mar de sospechosismos, también corre la versión de un acuerdo interpartidos, en lo oscurito y aprovechando la coyuntura, que tendría que ver con nuestro máximo tribunal de justicia.
Octubre 29 de 2015