Miguel Tirado Rasso

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La corrupción y los compromisos

In Partidos Políticos on 31 julio, 2013 at 12:26 pm

Difícil la tiene el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, ante la ola de denuncias que se han presentado por actos de corrupción en varias delegaciones de la capital. En particular, tres son las delegaciones en donde el escándalo por las extorsiones cometidas por funcionarios capitalinos ha llegado al grado de obligar a los malos servidores públicos a renunciar a sus cargos.

Habría que decir, no obstante, que esos casos de renuncias han sido la excepción, pues la regla es que, a pesar de las acusaciones formuladas, los actores continúen, inexplicablemente, en sus puestos, dando lugar a que nuestra imaginación vuele a cualquier nivel de sospechosismo, ante tal impunidad.

De los casos en donde se llega a sancionar a los acusados, ni hablar, ya que si los ceses son excepcionales, los de los que son llevados a juicio para aplicarles la ley, son todavía más escasos. Y es que las redes de protección que los envuelven, son tan efectivas y poderosas que resulta muy difícil la eliminación de los funcionarios corruptos.

Las delegaciones de Coyoacán, Tlalpan y Cuauhtémoc, son las tres demarcaciones que en las últimas semanas han ocupado la atención de los medios, y no precisamente por el buen desempeño de sus autoridades. En cada una de estas regiones, las denuncias ciudadanas y el seguimiento mediático, han obligado, en algunos casos más que en otros, a que por lo menos se abra una investigación sobre los hechos denunciados.

Curiosamente en estas tres delegaciones los funcionarios que las encabezan pertenecen a la misma corriente perredista, la Izquierda Democrática Nacional (IDN), cuyo líder es el profesor René Bejarano, de triste memoria, ahora ya plenamente rehabilitado. Por los servicios prestados, sus antecedentes y por las redes sociales que controla en esta ciudad, este personaje se ha convertido en factor incómodo, pero indispensable en tiempos electorales, para el Partido de la Revolución Democrática, pero quizás más para quienes aspiran al poder en la capital del país, pues es sabido que el profesor Bejarano presta sus servicios a quien mejor le conviene, en un determinado momento.

En el caso de la pasada elección para Jefe de Gobierno de esta ciudad, desde la elección interna para el candidato del PRD, el profesor Bejarano consideró que Miguel Ángel Mancera resultaba ser un prospecto exitoso, frente a los aspirantes perredistas que no parecían poder superar a la candidata postulada por el PRI, Beatriz Paredes.

Así que, no obstante que el precandidato Mancera no pertenecía a ninguna corriente del PRD, René Bejarano apostó al triunfo del ex procurador capitalino, previos acuerdos sobre algunas posiciones en el gobierno para miembros de su corriente, la IDN, en el caso de triunfar en la elección.

Y aquí es en donde se unen las dos historias que dan tema al comentario que nos ocupa. Por el sistema de cuotas, que constituye una práctica común en la política, el que gana una elección conviene con quienes han contribuido a su triunfo, la asignación de algunas posiciones. Puestos de mando en los que colocan a la gente de sus grupos.

Esta práctica no tendría nada de excepcional, si quienes ocupan esas posiciones tuvieran la capacidad y preparación para el buen desempeño de los cargos públicos. El problema está en que no siempre, quienes llegan a los puestos, son los idóneos para ejercerlos, pero peor aún, cuando se trata de sujetos que ven en esto una oportunidad para resolver su presente y su futuro económico.

Maricela Contreras, Mauricio Toledo y Alejandro Fernández son los delegados de Tlalpan, Coyoacán y Cuauhtémoc, respectivamente, que resultaron beneficiados con esas negociaciones políticas y que no parecen haber protestado cumplir con la Constitución y con las obligaciones derivadas del cargo que asumieron, porque a pesar de haberse acreditado los actos de extorsión cometidos por sus colaboradores, su resistencia para someterlos a investigación es inexplicable.

En el caso de la delegación de Tlalpan, finalmente el Director Jurídico  tuvo que renunciar ante la evidencia de los cargos presentados por restauranteros a quienes se les exigía una cuota mensual para poder continuar trabajando, so pena de clausurar sus establecimientos en caso de no acceder a los pagos. En Coyoacán, también los malos funcionarios exigían pagos a un empresario para poder autorizarle a abrir una gasolinera sin la documentación en regla, sólo que la ambición de estos corruptos funcionarios los perdió al exigir una suma mayor a la que ya había acordado, y esto dio lugar a la denuncia.

En la Delegación Cuauhtémoc, además de las múltiples quejas por actos de corrupción formuladas por los dueños de restaurantes y bares que inundan esa demarcación, sin que la autoridad haga nada por investigarlas, ahora son los miembros de la Unión de Expendedores y Voceadores de Periódicos de México quienes denuncian el cobro de una cuota semanal de 200 pesos que les exigen las autoridades de esa delegación para permitirles trabajar, bajo la amenaza de retirarles sus puestos en las inmediaciones del Metro Revolución, en caso de no hacerlo.

Lamentable la corrupción que invade a una de las ciudades más pobladas del orbe, y titánico el esfuerzo que debe hacer el Jefe de Gobierno para limpiar la capital de esta lacra, sobre todo si en su agenda está el de crecer políticamente para un futuro mejor. No es posible que por compromisos políticos se tolere la actuación de delincuentes. Nuestro país merece una mejor actitud de parte de nuestros funcionarios.

Julio 31 de 2013.

El Pacto del Cambio

In Partidos Políticos on 24 julio, 2013 at 12:16 pm

Al Pacto por México lo han traído por el callejón de la amargura. Una excelente propuesta para lograr lo que hasta hace unos meses parecía imposible, permitió que los dirigentes de las tres principales fuerzas políticas del país, PRI, PAN y PRD, encontraran la fórmula para una tregua a sus diferencias  ante la necesidad de trabajar por un propósito común: el bienestar de México.

Y si el objetivo fundamental quedaba claro, y comenzaba a funcionar, resultó con que además, el Pacto podía brindar otros servicios como el de tabla de salvación a quienes no las tenían todas consigo en el desempeño de sus liderazgos partidistas. Así, los presidentes de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, encontraron en el Pacto por México la posibilidad de fortalecer su posición al frente de sus partidos, en momentos en que sus derrotas electorales del pasado proceso electoral federal, los habían colocado en una difícil e incómoda situación ante su militancia y personajes de influencia.

La firma del acuerdo suscrito justo al siguiente día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República, tomó por sorpresa a propios y ajenos, pero sobre todo, a los grupos duros del blanquiazul y del Sol Azteca que, dolidos por la pérdida del poder, unos, y ante un nuevo fracaso electoral, otros, lo que menos deseaban era llegar a un acuerdo con el nuevo equipo de gobierno. No es de extrañar entonces, que recuperados de la sorpresa, ahora algunos estén dedicados a bombardear todo lo relacionado con el Pacto, con independencia de lo que le convenga al país, porque su egoísmo los lleva a pensar sólo en sus intereses particulares.

Las condiciones actuales han dificultado el avances en los acuerdos en el seno del Pacto, porque el contexto actual es muy distinto al de hace seis meses. Los éxitos alcanzados en un principio, se dieron en atención a que existía coincidencia entre las tres fuerzas políticas mayoritarias, sobre los temas que deberían revisarse para promover el desarrollo del país. Y salvo pequeñas distracciones, los esfuerzos estaban concentrados en ese propósito. Esto les significaba a los dirigentes del PAN y del PRD, una inmejorable plataforma para la proyección de su imagen en el tablero político nacional, cuando más lo necesitaban.

Pero conforme pasó el tiempo, las presiones al interior de estos partidos se agudizaron, y la lucha por el poder, a meses de la renovación de sus cuadros dirigentes, ha modificado totalmente los escenarios de la oposición. Lo anterior, explicaría los vaivenes en la conducta de sus dirigentes en relación con su participación en el Pacto. Y es que, según lo que les convenga más, Gustavo Madero y Jesús Zambrano se suman o se alejan de este acuerdo, utilizándolo  como escudo para defenderse las críticas y ataques del fuego amigo.

Parecería que, si entre las tres grandes fuerzas políticas hay coincidencia sobre las reformas que deben llevarse a cabo para que nuestro país finalmente despegue, los acuerdos entre ellos no deberían ser complicados. Pero resulta que los intereses que tiene que ver con la lucha por el poder, convierten en insalvables las pequeñas diferencias que pudieran existir en los criterios para el cambio.

Y cuando esa lucha es interna, las cosas se complican aún más, que es lo que precisamente está sucediendo en los dos partidos de oposición. Gustavo Madero sufre las presiones de parte del grupo identificado con el ex presidente Felipe Calderón, como preparativos para la sucesión de la cúpula dirigente del PAN, que tendrá que darse a finales de este año. Y como estrategia, Madero se cobija o se aleja del Pacto, según convenga, por lo que desvirtúa el acuerdo cuando lo utiliza para sostener su posición.

El mejor ejemplo de esto es la presentación que hizo el dirigente panista, la semana pasada, de la iniciativa de reforma energética, por su cuenta y fuera del Pacto, cuando en el seno de este foro estaba contemplado discutir este tema para presentarlo como propuesta de los tres partidos. Se entiende esta acción de Madero como reacción en defensa propia para atajar la iniciativa de reforma política que el grupo de senadores insubordinados de su bancada habían presentado con anterioridad y sin consultar a la dirigencia de su partido. Pero estas diferencias internas en el seno del blanquiazul están afectando la operación y efectividad del Pacto, al no darle el espacio que le corresponde.

Igual sucede con el dirigente del PRD. Jesús Zambrano amenaza un día sí y otro también con salirse del pacto, bajo cualquier pretexto, aunque en el fondo está claro que en las presiones de las tribus y de algunos personajes prominentes de la izquierda, estaría la explicación al veleidoso comportamiento del dirigente. Así que, al igual que su colega panista, Zambrano juega con el Pacto a su conveniencia.

Creo que el Pacto por México es lo mejor que le ha pasado al país desde hace varios sexenios en el campo político. Poner de acuerdo a quienes se disputan el poder, cuando su prioridad es su propio interés y no el del país, no es cosa fácil. Convencer a los partidos de oposición dela necesidad de trabajar juntos como única fórmula para lograr el progreso de México, requiere de un gran esfuerzo y de constancia.

En este foro, se han logrado importantes avances, quizás es tiempo de hacer ajustes para que pueda continuar operando, de acuerdo a las circunstancias que se están viviendo y evitar que se convierta en rehén de los partidos de oposición.

Julio 24 de 2013

Reflexiones para después de una elección

In Procesos Electorales on 17 julio, 2013 at 12:42 pm

Tras la celebración de la primera jornada electoral del sexenio, y una vez definidos sus resultados, es momento de reflexión para todos o, al menos, debiera ser. No está mal que, con la intención de mantener el buen ánimo entre su militancia, los responsables de guiar los destinos de los partidos políticos, destaquen el lado positivo de lo obtenido en las elecciones. Conservar el optimismo en momentos críticos, es siempre recomendable. Lo malo está en caer en la exageración, y darle visos de éxito a una participación que fue menos que modesta. Pero peor aún, es incurrir en el auto engaño.

Es el caso, cuando escuchamos la evaluación que hace el presidente del Partido de la Revolución Democrática, Jesús Zambrano, sobre la actuación de su partido en el reciente proceso electoral. El dirigente perredista presume triunfos, como el obtenido en el estado de Baja California, cuando habría que reconocer que su aportación a la victoria obtenida en alianza con el PAN, fue mínima. Pues, mientras que el partido blanquiazul ha logrado sostenerse como partido gobernante en ese estado durante casi un cuarto de siglo, la casi ausencia del partido del Sol Azteca como fuerza política en los estados de la frontera norte del país, es notable.

Su alianza con el PAN le resultó muy benéfica, porque le ayudó a disfrazar su debilidad, permitiéndole compartir triunfos que de otra manera no hubiera podido lograr. Las conquistas más importantes, son las que obtuvo, precisamente, como consecuencia de esta coalición, porque en donde contendió solo, el PRD tuvo que conformarse con pequeñas plazas.

La división hacia el interior de este partido es ya histórica, y lejos de curar heridas, cada grupo se mantiene aferrado a sus cotos de poder, sin ánimo de ceder, y siempre en espera de acrecentar su campo de influencia a costa de las otras tribus. Su principal bastión, el gobierno del Distrito Federal, ahora lo encabeza un personaje que no milita en sus filas, y según declaraciones del propio Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, no es su intención afiliarse a ese partido.

El PRD es gobierno, sin alianzas, en dos entidades, Guerrero y Morelos, aunque en el primer caso, el gobernador no parece sentirse muy comprometido con el partido que lo postuló y siga suspirando por el PRI, su antiguo partido. En cinco entidades más, formó coaliciones para llegar al poder, en Tabasco, con el Partido del Trabajo  y Movimiento Ciudadano, y en Puebla, Oaxaca, Sinaloa y ahora Baja California, con Acción Nacional.

Podemos decir que su participación en los gobiernos que comparte con el blanquiazul, es muy discreta, ya que a la hora del reparto de posiciones para integrar los equipos de gobierno, el PAN siempre se lleva la tajada del león, por lo que decir que es partido en el gobierno en estos estados, resulta una mera una ilusión. Eso sí, estas coaliciones le han significado tanques de oxígeno al PRD, sobre todo en sus momentos de crisis.

El retiro de sus filas de su principal activo electoral, Andrés Manuel López Obrador, le ha significado una grave pérdida, que todavía hasta el momento, no se puede apreciar en su debida dimensión, pues seguramente cuando el partido del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, obtenga su registro, se darán ajustes en la militancia de izquierda, y no precisamente para fortalecer al PRD.

Para López Obrador, el partido del Sol Azteca fue un mal necesario. Lo utilizó porque requería sus siglas y sus prerrogativas para poder contender electoralmente. Aprovechó sus recursos para formar un partido a modo, sin sombras de líderes morales, ni operadores de negros antecedentes, ni presencia de tribus que disputan el poder. Un partido fundado por él, bajo su control absoluto. Y en ese sentido se ha desmarcado ya de los partidos de izquierda con registro, al declarar que en las próximas elecciones federales intermedias, Morena habrá de participar solo, sin aliados.

El fundador de Morena reactivó su presencia pública la semana pasada, enviando un mensaje a tres bandas, cuando invitó al Jefe de Gobierno del Distrito Federal a lanzar la primera bola en un partido de beisbol. En primer lugar, el aviso de que no quiere nada con el PRD, que su relación con el mandatario de la capital del país es buena, por lo que no se descartaría que en un descuido lo pueda incluir en sus planes, quitándoselo a ese partido. Para los bejaranos, la recomendación de actuar con prudencia y no enfrentar al Jefe de Gobierno, a menos, no por el momento. Y para su sucesor en el gobierno de la ciudad, Marcelo Ebrard, el mensaje de que en el futuro político de la izquierda sólo hay dos opciones, y que él no está contemplado.

En este contexto, los dirigentes del PRD deben analizar muy bien la estrategia a seguir para no perder su posición de líder de la  izquierda en el tablero político nacional. El año que entra tendrá que renovar sus cuadros y, es bien sabido, las dificultades que tiene este partido para llevar a cabo procesos electorales internos sin reclamos, enfrentamientos y fracturas. Una coyuntura muy conveniente para quien está apostando fortalecer la militancia de Morena, a costa del desmembramiento perredista.

El partido del Sol Azteca, tendrá que hacer un esfuerzo para mantener la estabilidad y la unidad entre sus filas, y evitar que el registro de Morena provoque una desbandada que debilite todavía más su estructura y sus posiciones y posibilidades en el escenario político nacional.

La amenaza es real y el reto es mayor.

Julio 17 de 2013

Un proceso equitativo

In Procesos Electorales on 10 julio, 2013 at 12:46 pm

Para bien del país, finalmente concluyó la jornada electoral para la renovación de legislaturas locales y alcaldías en 14 entidades de la República y la gubernatura de un estado, el de Baja California. Jornada precedida de múltiples e insistentes denuncias, acusaciones, y quejas formuladas un día sí y otro también, más como estrategia para descalificar los comicios por anticipado y fortalecer posiciones, que con la intención de corregir vicios en los procesos.

Y es que, en estas elecciones los presidentes de los dos partidos mayoritarios de oposición, PAN y PRD, se jugaban algo más que los triunfos o derrotas de sus candidatos, pues enfrentamientos internos y la metralla del fuego amigo, habían puesto en duda su actuación como dirigentes, cuestionando su liderazgo. Todo por su participación en el Pacto por México, que no gustó a cierto sector de sus correligionarios, que los tacharon de colaboracionistas y de no asumir un papel más radical, como partido de oposición.

El presidente del PAN, Gustavo Madero entendió que debía endurecer su posición en contra del PRI, como medida de salvación de su cargo. Así vimos que el volumen de sus reclamos sobre supuestas maniobras de mandatarios priistas en las campañas, coincidía con la intensidad de su conflicto con los senadores de su partido.

Para curarse en salud, y en preparación de cómo pudiera resultar la elección para su partido, en caso de derrotas, el presidente del PAN habría denunciado anticipadamente una serie de irregularidades, que le servirían de antecedente para, en su momento, reclamar la descalificación de los comicios. Claro está que, en caso de triunfos, ni para que recordar los reclamos.

Algo parecido a esta circunstancia es lo que vivió el dirigente del PRD, Jesús Zambrano, ya que algunos grupos de su partido y miembros de la izquierda a la mexicana, también habrían expresado su inconformidad por su colaboración en el Pacto por México pero, sobre todo, por haber hecho a un lado el estilo tradicional de esa izquierda de oposición a ultranza y rechazo de entrada a cualquier propuesta de gobierno, más allá de la conveniencia o necesidades del país.

Zambrano, también habría tenido que endurecer su actitud con el gobierno, y optar por sumarse a las denuncias sobre supuestas irregularidades cometidas por autoridades priistas durante la etapa de campañas del proceso electoral. Aunque ciertamente, con un poco más de moderación respecto de la estridencia de su colega panista.

Finalmente, la jornada transcurrió sin graves altercados, salvo en el estado de Veracruz. Como se había pronosticado, los tiempos del carro completo del PRI pertenecen a la historia. Una leyenda urbana que se aduce como verdad por algunos, sólo como medida de presión. Sobre este proceso, poco tendrían que alegar los dirigentes partidistas, pues los resultados no significaron mayor sorpresa. En términos generales, el PRI mantuvo su equilibrio, con pérdidas y ganancias. Si bien, perdió las capitales de los estados de Baja California, Puebla, Coahuila, Aguascalientes y Tlaxcala, salió triunfante en las ocho restantes. Asimismo, alcanzó la mayoría en 10 de los trece congresos locales.

Hasta el momento, pareciera que Acción Nacional se habría  alzado con la victoria para gobernador en Baja California, además de haber ganado las capitales estatales que perdió el PRI, y algunas plazas más. Para el PAN, el resultado de estos comicios, es quizás hasta mejor de lo que probablemente esperaban, tomando en consideración la zona sísmica por la que atraviesa. Y para Gustavo Madero, mejor imposible, porque recibió oxígeno para concluir su mandato sin sofocaciones, o al menos así parece.

La participación del PRD fue sin duda, la más discreta, por decirlo de alguna manera. Sus alianzas con el PAN le funcionaron para no perderse en el proceso, pero sus divisiones internas y, sobre todo, el surgimiento de Morena, le afectaron, y le causarán mayores dolores de cabeza en el futuro, si a la brevedad no se somete a una reconversión a fondo, pues su desmembramiento, es una amenaza real.

Ahora bien, creo que algo se tendrá que hacer para que los procesos electorales que, si bien, fortalecen nuestro sistema democrático, no se conviertan en un obstáculo para el ejercicio de gobierno al paralizar programas, inversiones y acciones en cumplimiento de una veda electoral decretada como medida de asepsia para bien de los procesos electorales.

Existen programas que no pueden suspenderse por ninguna razón, ya que esto causa graves perjuicios a los sectores de la población a los que están destinados. Y son precisamente los programas asistenciales que, por su sentido social no deberían interrumpirse, los que caen en los supuestos de la veda.

Desconozco si esta práctica se da en otros países, o es una exclusiva más de nuestra folklórica democracia que, con medidas extremas, pretende lavar culpas de los tiempos del partido aplanadora, el del carro completo, sólo que ahora sirve de chantaje a una oposición que ha encontrado, en esos pecados del pasado, una fórmula de presión para imponer condiciones.

Habría que reconocer que vivimos ya otros tiempos. Que el país ha cambiado y que la competitividad política y la alternancia son una realidad que llegó para quedarse. Que habría que apelar al cumplimiento de la ley y a la madurez política y sentido de responsabilidad de todos los actores participantes en los procesos electorales, y evitar disposiciones que sólo reiteran la obligación de cumplir con lo que ya ordenan las leyes.

Julio 10 de 2013

Primer proceso electoral

In Procesos Electorales on 3 julio, 2013 at 12:38 pm

El próximo domingo 7 se celebrarán elecciones en 14 estados de la República, (Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas), en los que se disputarán 141 diputaciones locales y 1348 presidencias municipales. El padrón electoral para estos comicios es de 30.5 millones de electores, equivalente al 37 por ciento del listado nacional que asciende a 81.7 millones de ciudadanos.

De los 14 estados, sólo en Baja California estará en juego la gubernatura del estado, además de sus alcaldías y diputaciones. En Hidalgo, únicamente se renovará el congreso local y, en Coahuila, sólo los ayuntamientos. En el resto de las entidades, la elección será tanto para diputados, como para alcaldes.

Éste es el primer proceso electoral del sexenio, y una prueba de fuego para todos los partidos. Bueno, principalmente para las tres fuerzas políticas mayoritarias: PRI, PAN y PRD. Algunas de las cuales andan por senderos sinuosos entre enfrentamientos internos y alianzas externas, difíciles de explicar. Y es que, en la lucha por el poder, tal parece que el fin justifica los medios, y en la búsqueda de posiciones, lo de menos es con quién se asocian los partidos, aunque el socio resulte un compañero ideológicamente incómodo.

Recordamos que en el sexenio pasado, el entonces partido en el poder, nos sorprendió con la celebración de alianzas con una de las fuerzas políticas que, en su momento, se negó a reconocer la legalidad de la elección presidencial y, consecuentemente, el triunfo del candidato panista. No por algo, hubo quien las calificara de “contra natura”. Pero dado el desgaste acumulado por el PAN, en su calidad de partido gobernante, y ante su incapacidad de resolver el acertijo del reposicionamiento político del PRI, el blanquiazul optó por ir en alianza electoral con el partido del Sol Azteca, como fórmula para derrotar al partido tricolor. La estrategia funcionó, al menos, en tres casos: Oaxaca, Puebla y Sinaloa.

En base a aquella experiencia, estos partidos decidieron, nuevamente, unir sus fuerzas, y registrar candidatos comunes en seis estados (Aguascalientes, Baja California, Coahuila, Oaxaca, Puebla y Tlaxcala). Hubieran querido hacerlo en más, pero al no cumplir con los requisitos legales para obtener el registro oficial de su coalición, tuvieron que conformarse con otras tres alianzas, sólo que éstas de facto (Durango, Quintana Roo y Veracruz).

Resulta evidente que la joya de la corona en esta jornada electoral, es la gubernatura de Baja California, entidad que gobierna el PAN desde hace 24 años. Aunque también hay otras posiciones que interesan mucho, como son las 13 capitales estatales en disputa. De éstas, dos gobierna el PAN, en alianza con el PRD: Oaxaca y Puebla. El resto están bajo los colores del PRI.

De acuerdo a declaraciones del presidente del CEN panista, su meta es conservar las capitales que detentan y recuperar las que alguna vez gobernaron: Aguascalientes, Durango, Chihuahua, Mexicali y Tlaxcala. Por su parte, el PRI pretende aumentar sus posiciones, y en particular, obtener la única gubernatura en juego, lo que tendría un especial significado político.

En efecto, con este triunfo, el tricolor lograría revertir su revés electoral más antiguo (1989), arrebatándole al PAN uno de los dos bastiones que éste ha conservado, ininterrumpidamente, por más de dos décadas. El otro es el gobierno de Guanajuato, cuyo triunfo electoral data de 1991.

En esta elección, el papel de los demás partidos con registro es menos que modesto. El Verde Ecologista, para no hacerse bolas, se sumó en alianza con el PRI, en prácticamente todos los procesos. El Partido Nueva Alianza, por su parte, con el rumbo perdido, a partir del  eclipse de su líder y fundadora, busca su sobrevivencia apostándole al campeón. De esta manera, va en alianza con los partidos en el gobierno local, sin importar principios ni ideología. Con el PAN y PRD, en los estados en que éstos gobiernan (Baja California, Puebla y Sinaloa), y a su vez con el PRI, en donde éste detenta el poder local (Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz).

El partido Movimiento Ciudadano, ensartado en el destino que le depare el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), y con prácticamente nada que ofrecer, sigue el mismo pragmatismo ideológico de nuestra realidad política, y lo mismo hace alianzas con el PAN (Oaxaca), que con el PRI (Chihuahua).

Por último, el Partido del Trabajo, muy disminuido y a la espera de lo que decidan otros sobre su futuro político, participa aliado con el mismo sentido de congruencia ideológica que sus colegas. Con el PRI, donde se pueda (Baja California) y con el PAN donde lo acepten (Oaxaca y Sinaloa).

No sabemos que tanto le afecte, electoralmente, a Acción Nacional su sainete senatorial, que, por cierto, no tiene para cuando terminar. El PRD, independientemente de sus tradicionales divisiones internas, no parece estar en su mejor momento electoral. Por lo que toca al PRI, su posición no es muy cómoda. Si gana más de lo que ya controla, la crítica se le vendrá encima acusándolo de viejas mañas para lograr el carro completo. Se denunciará entonces, el retorno del viejo PRI autoritario. Y si sufre derrotas, se hablará de concertacesiones, de una Presidencia a la baja, de un gobierno débil. Total, como el cohetero.

Lo que es de lamentar es el grado de violencia generado en torno a la elección y la guerra de lodo que ha ambientado las campañas. Pocas propuestas a cambio de muchas denuncias, en base a rumores.

Habrá que ver en qué medida influya todo esto en el ánimo de los votantes.

Julio 3 de 2013