Miguel Tirado Rasso

En la Capital ¿fuego amigo?

In Política on 12 junio, 2013 at 1:55 pm

El problema de las adicciones en el país se agrava al mismo ritmo que el de la inseguridad. Con esto, no estaríamos afirmando que entre ambos exista necesariamente una relación de causa efecto, aunque ciertamente tampoco podríamos considerarlos desligados del todo. Porque la crisis de inseguridad que ha sacudido al país en los últimos años, al menos en lo que a pérdida de vidas se refiere, está ligada con la guerra declarada por el anterior gobierno a los cárteles de la droga, con muy cuestionables resultados.

Según estudios del Instituto de Atención y Prevención de Adicciones (IAPA), en la década pasada, el consumo de drogas ilegales en el país se duplicó al pasar de 0.8 por ciento a 1.5 por ciento entre personas áreas urbanas sube a 2.9 por ciento. Por regiones, la zona norte de la República muestra los índices más elevados con un 50 por ciento sobre la media nacional. Y son los estados de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí quienes reportan los registros más altos con 3.1 por ciento.

En el caso de la ciudad de México, conforme a lo declarado por el Director del IAPA, en octubre del año pasado, el consumo de drogas legales e ilegales es superior al del promedio nacional. Según sus propias palabras “no somos la peor entidad en ninguna de las sustancias, pero estamos por arriba del promedio, en todas ellas”. En esta capital, más de medio millón de personas consumen drogas ilegales como marihuana, cocaína, metanfetaminas y drogas sintéticas.

Con un mercado tan atractivo, es difícil imaginar que en el Distrito Federal no opere ningún cártel, como insistentemente lo ha afirmado el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Entonces, cabría suponer la existencia de acuerdos entre grandes capos del crimen organizado para ingresar la droga en la capital, sin estridencias, por el bien de ellos y, sobre todo, del negocio.

Según reportes de 2011, al menos seis cárteles operaban en la ciudad de México: el de Sinaloa, los Zetas, los Beltrán Leyva, el de Juárez, la Familia Michoacana y hasta una célula de los Mara Salvatrucha. Creíble, por la magnitud del mercado, pero dado que aquí no se conocen enfrentamientos entre estos grupos, como los que acostumbran en otras regiones del país, sólo cabrían dos posibilidades: aceptar la afirmación del Jefe de Gobierno capitalino de que aquí no opera ningún cártel o bien, considerar la hipótesis de la existencia de pactos de no agresión entre los principales capos, lo que no significaría que no operen en este lugar.

Y es que, como alguien tiene que abastecer el mercado, operación que supera las capacidades de los narcomenudistas, y el volumen de consumo da para muchos, resulta más conveniente y redituable, para los intereses de los grandes capos, alcanzar acuerdos para introducir la droga en la ciudad, sin problemas, que librar una guerra entre cárteles para tratar de ser el único proveedor de la plaza. Suponemos que éste sea el caso, pues sólo así se explicaría el sigiloso y creciente arribo de droga para su distribución en esta plaza, según los indicadores de incremento en el consumo.

Estos acuerdos, al fin de cuentas, supondrían una forma de operación de los cárteles en la ciudad capital, pues es su producto el que se está comercializando, además de la supervisión que seguramente ejercen para vigilar el cumplimiento de los compromisos. Lo que es evidente es la disputa por el control de zonas y puntos de distribución en la plaza, aunque, eso sí, sólo ocurra entre traficantes al menudeo.

La violencia que se ha suscitado en esta ciudad en las últimas semanas, y que aparecen como disputas entre grupos de traficantes de drogas, da lugar también a especulaciones de otra índole. Se habla de choques entre bandas de delincuentes a las que se les ha perdido el control, de una manera intencionada para poner en jaque al gobierno de la ciudad capital.

Fuego amigo de algunos personajes del partido en el poder capitalino que no repararían en utilizar cualquier medio para recuperar posiciones. Al fin de cuentas, con tantos años en el gobierno del Distrito Federal, han logrado cooptar toda clase de grupos, que les prestan los más variados servicios. Podría tratarse entonces, del cobro de facturas ante los recientes descalabros sufridos por ciertos grupos en la renovación de las dirigencias de la Asamblea de Representantes y del Comité Ejecutivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal. Posiciones que ahora controla el Jefe de Gobierno, para desgracia de algunos perredistas.

Claro está que todo esto es una mera especulación. Aunque ya sabemos cómo se las gastan algunas tribus de ese partido.

Junio 12 de 2013.

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